Friday, February 10, 2006

El lenguaje del cerebro

1. Dice Ranulfo Romo Trujillo que siempre estamos viviendo en el pasado. Incluso en este momento: en el instante en que usted lee estas líneas y su cerebro las descifra discurren milésimas de segundo que hacen inaprehensible el tiempo presente.
El ser humano, que vive constantemente en el pasado, no ve con los ojos sino con el cerebro. Lo que creemos que está sucediendo en este momento sólo se da por la intervención de la memoria.
En una conversación el sonido de una voz activa el receptor auditivo de la persona que está escuchando, pero allí ya transcurrió un tiempo. Y entonces la memoria interviene. Lo que vemos y lo que oímos ya es pasado.
Estas son las conclusiones a las que ha llegado no un novelista de la estirpe de Marcel Proust –por lo que se refiere al paso del tiempo y al funcionamiento de la memoria—, sino un investigador que trabaja en el campo de la neurobiología: el doctor Ranulfo Romo Trujillo.
Se ha dicho que Sonora no es tierra de científicos. Que cuando mucho allí se dan sobre todo beisbolistas y uno que otro político, como los que en 1929 inventaron nada menos que el PRI y su eficaz sistema de corrupción compartida. Sin embargo, Ranulfo Romo Trujillo es una muy notable excepción. Si algún día cae un premio Nobel para un científico en México será sin duda para el neurobiólogo sonorense. Y no lo digo yo. Lo dicen colegas suyos, como Bruno Estañol, que además de nurólogo es novelista.
Nacido en Ures, Sonora, en 1954, Ranulfo Romo Trujillo ha sido el primer mexicano en participar en The Royal Society de Inglaterra (fundada en el reino Unido en 1660) en reconocimiento a la calidad de su investigación sobre el proceso de la percepción en el cerebro. Al intervenir en un simposio sobre la fisiología de los procesos cognoscitivos, el investigador del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM sostuvo que el mecanismo de la percepción no sólo requiere de la información del cuerpo y la del mundo exterior que se adquiere por medio de los sentidos, sino que es necesario compararla con otra, que se guarda en la memoria.
"Es probable que el encuentro entre los archivos de la memoria y la información sensorial sea lo que genere una percepción. Sin memoria no podríamos percibir y sin información sensorial tampoco."
En una muy brillante interlocución periodística que tuvo con Karina Avilés el 24 de octubre de 2002 en La Jornada, el neurobiólogo sonorense explicó que lo que ha investigado es cómo se representa la información en el cerebro, cómo se queda en la memoria y cómo sirve la memoria y la representación sensorial en la toma de decisiones.
Las decisiones que tomamos, según él, no son fortuitas. Dependen de cómo dialogue la memoria y la representación sensorial. Somos prisioneros del cerebro. ¿Qué hay en esta celda con circuitos relacionados con la función de amar, odiar, entristecer?

2. Los científicos, a diferencia de los artistas, suelen llevar una vida muy apartada y renuente, por pudor o elegancia, a las excitaciones pasajeras de los medios. Es impensable que un investigador —un astrónomo, un matemático, un físico— llame a las secciones culturales de los periódicos para pedir que se le dé publicidad a sus hallazgos, como hacen no pocos escritores cuando acaban de publicar un libro y buscan ansiosos el reconocimiento del público. De tal manera que, por muchos honores y preseas que reciban en el extranjero, en su país no tienen la presencia que merecen por los mass media están demasiado ocupados reporteando a los "actores políticos" que casi nunca dicen lo que verdaderamente piensan.
Por otra parte, se soslaya también a los científicos porque los periodistas suponen que su saber es a tal grado críptico que no lo entendería el común de los mortales. Sin embargo, si bien se explica, y si el periodista cumple con el imperativo de hacer simple lo complejo, muchos de los trabajos de los investigadores bien pueden ser explicados al público. Sobre todo los que se hacen en el terreno de la neurobiología, ya que tiene que ver con la percepción y con los cinco sentidos. Y en eso se parece a la literatura, que también —con otros medios de expresión escrita— se ocupa de la percepción que se canaliza a través del tacto, la vista, el olfato, el oído y el gusto. Neurobiología y literatura se hermanan y no es extraño que a veces lleguen a los mismos descubrimientos.
Médico cirujano por la UNAM desde 1978, y doctor en ciencias por la Universidad de París (1985), Ranulfo Romo Trujillo logra interesar al lector no especializado cuando indaga en el comportamiento del cerebro —terra incognita en muchos aspectos, todavía— para explicar experimentalmente cómo vemos, como memorizamos y cómo aprendemos. A fin de dilucidar y establecer dónde nacen las emociones, cómo se forman en la mente las imágenes, cómo pasamos de la mirada al deseo y del olfato al recuerdo, el también Premio Nacional de Ciencias 2000 ha desarrollado una investigación para detectar las señales eléctricas de las neuronas, descifrarlas, codificarlas y analizarlas matemáticamente. A lo que aspira es a descifrar el lenguaje eléctrico de las células cerebrales. "Escuchar las señales eléctricas es como tener acceso a tu sinfonía preferida y capturar una melodía de ella."
Por otro lado, el placer y el dolor no se producen en un sitio preciso como el hipotálamo, sino en un flujo de señales eléctricas que van construyendo la memoria, el aprendizaje y la experiencia.
Con las respuestas de Romo Trujillo acerca de cómo funciona el cerebro, leemos en una nota de Investigación y Desarrollo, "quizá algún día sabremos por qué los seres humanos somos tan vulnerables a las palabras".

1 Comments:

Blogger ek said...

Me gustó este articulo, me encontré con este neurobiologo en Tudiscovery.com y quise saber un poco más de él, me parece interesante el conocer cómo trabaja la mente.

4:28 PM  

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