Monday, February 27, 2006

Ciencia y literatura

La memoria y la percepción se influyen recíprocamente. La percepción no es en ningún modo pasiva, sino un acto creativo: la producción de una idea en la que entran tanto las impresiones sensoriales inmediatas como la manera de ser marcada por la memoria. Esta última, por su parte, es un acto de la imaginación en el que lo pensado una vez es pensado de nuevo y puede ser pensado de manera distinta. No hay nada mejor para ver el papel de la imaginación en la memoria que escuchar a los niños narrando sus experiencias.

—Detlev Ganten en Vida, naturaleza y ciencia.



Una de las cosas que más han fascinado de las neurociencias en los últimos años es que de pronto un descubrimiento conseguido en el campo de la neurobiología ya había sido entrevisto por la literatura. Tal vez por ello a alguien se le ocurrió una vez decir, no sin ironía, que Shakespeare nunca leyó a Freud.
Ahora la confluencia que se da entre los dos ríos, el de la investigación científica y el de la imaginación literaria, puede ser conmovedora. Ejemplo: las más recientes aportaciones de la neurofisiología sobre el funcionamiento de la memoria —de las que han dado cuenta investigadores como Steven Rose y Daniel Schacter— se emparejan con las sutiles percepciones que tuvo Marcel Proust al escribir En busca del tiempo perdido. Y esta convergencia es la que está aludida en aquella antigua sentencia de que “todos los caminos conducen a Roma”. Por caminos diferentes se llega a las mismas conclusiones.
En su libro de 1988, La invención de la memoria, que bien podría ser el título de un libro de poemas o de una novela, Israel Rosenfield se propone hacer ver cómo funciona la memoria y las dificultades que ha tenido la ciencia para determinar su localización en el cerebro. Tal vez sea necesario un entrenamiento en neurofisiología para entenderlo a cabalidad; sin embargo, para el lector no especialista lo primero que se pone de manifiesto en el libro es la honestidad intelectual de Rosenfield —profesor en City University de Nueva York— al dar crédito a Proust y a otros pensadores como Thomas Hobbes y Samuel Beckett.
En su ensayo de 1931 sobre Proust, Samuel Beckett comenta: “El hombre con buena memoria no recuerda nada porque no olvida nada.”
Y en Leviatán, de 1615, Thomas Hobbes ya recoge la homologación que en otras culturas y en otras lenguas se ha dado entre memoria y fantasía: “La imaginación y la memoria son una y la misma cosa que por diversas consideraciones tienen nombres distintos.”
Lo que capta Marcel Proust es una memoria involuntaria y otra voluntaria o deliberada. Cuando nos esforzamos por recordar algo el recuerdo invocado a fuerzas suele ser opaco, desdibujado, mientras que el recuerdo que se produce de manera involuntaria —cuando el olor de una galleta en el té nos retrotrae a una escena de nuestra infancia sin querer— es más nítido y más brillante.
La coincidencia está en el carácter distorsionador de la memoria. Recordamos lo esencial del asunto, no los detalles. Y cada vez que recordamos lo hacemos con intensidades y colores distintos porque la memoria está muy motivada por nuestro presente y nuestro estado emocional.
Entre memoria e invención literaria hay entonces una íntima relación. Cuando Jorge Semprún habla de los campos de exterminio durante el régimen nazi advierte que el testimonio de los sobrevivientes no puede quedar “en bruto”. Tiene que ser reelaborado. “Para que la verdad de aquel horror sea asequible y digerible tiene que expresarse a través de la ficción.” Ese procesamiento ha de hacerse, pues, con el cedazo de la memoria que, según Milton Hatoum, transforma la realidad “en un microcosmos refractario, nebuloso o, por qué no decirlo, fabuloso”.
Lo cierto es que en ninguna época como la de ahora se habían tendido tantos puentes entre la neurofisiología (la ciencia del cerebro) y la literatura, tal vez porque no se habían difundido tanto los estudios de Antonio Damasio, Oliver Sacks e Israel Rosenfield. Si hoy en día se empalman los descubrimientos de los neurólogos con las observaciones que hicieron Marcel Proust o Primo Levi, en lo que concierne a la forma en que opera la memoria, es porque la neuroobiología y la literatura tienen algo en común: su estudio sobre la percepción y sus anomalías, la constante pregunta que ambas se hacen sobre el modo en que reaccionan los cinco sentidos (el gusto, la vista, el olfato, la vista, el tacto y el oído). Científicos y narradores coinciden en que la memoria (fragmentada, incompleta, intermitente) no se presenta ni sucesiva ni cronológicamewnte sino en ráfagas más o menos veloces como las de los sueños, en una suerte de no tiempo o en una dimensión en la que no corre el tiempo, y siempre dentro de un contexto emocional: a partir del miedo, la envidia, el coraje, la ternura, los celos, el pánico, el placer, la ansiedad.
Lo que sostiene Rosenfield es que la memoria no es un almacén ni un archivo. No gira en el cerebro ningún disco duro o que reproduzca una cinta magnetofónica. No se trata de un sistema alámbrico ni inalámbrico. Al cerebro hay que tratar de entenderlo en términos biológicos y no mediante analogías con la electrónica o la cibernética.
Así, la memoria no reproduce sino que inventa, recategroriza y reclasifica. La memoria no es la repetición exacta de una imagen en el cerebro, sino una recategorización en el insodable cosmos de la bioquímica y el metabolismo cerebrales.
Cada persona es irrepetible, única. No hay dos personas iguales. Sus percepciones son creaciones, y su memoria es parte de un continuo proceso de la imaginación. Recordar es organizar en categorías el mundo que nos rodea. Es una reconstrucción imaginativa de manera nueva y sorprendente donde se confunden los diferentes sistemas de percepción sensorial (el gusto y la vista, el olfato y el oído, el tacto) que también actúan en la creatividad literaria.

2 Comments:

Blogger Gabriela Monroy Calva said...

Interesantísima reflexión que encalla en mí, porque claro que recordar es reorganizar y poner en activación la imaginación - permeada en su momento por la luz de un sentimiento que predomina en ese instante- gracias, no conocía tu blog, pero volveré.

7:45 PM  
Blogger TJ said...

Sección: Editoriales / Los Reporteros Opinan
El Peje y los empresarios

Por: Erendira Huizar Dominguez
Martes 25 de Julio del 2006

Apenas está asimilando la población que un grupo muy poderoso de empresarios, mexicanos y extranjeros que prácticamente están en todos los productos que consumimos en el hogar, ha sido denunciado por haber participado en la campaña electorera pasada.

Fueron al igual que otras cosas, señalados como una causal para la impugnación de las elecciones y un probable interinato.

Para este supuesto, se manejan dos nombres de panistas y el del perredista Cuauhtémoc Cárdenas, quizá el más desprestigiado de los tres, aunque cuenta con el apoyo incondicional de millones de mexicanos de la izquierda.

Los empresarios que están siendo señalados por gastar al menos 337 millones de pesos en propaganda (deducible de impuestos, o sea que los pagamos nosotros) en contra de uno de los candidatos a la presidencia de la república, son, el Consejo Coordinador Empresarial, el Consejo de la Comunicación, Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, entre los cuales se dice que concentran el 40 por ciento del Producto Interno Bruto del país (PIB).

Entre ellos se cuentan Juan Domingo Beckmann -de la tequilera Cuervo, Juan Sánchez Navarro, la empresa Sabritas, propiedad de Pepsico, que al igual que Coca Cola, otra de las participantes, “parece no cubrir los requisitos establecidos en la ley electoral, especialmente en el capítulo relativo a la propaganda política”, según lo consigna el 14 de los corrientes el periodista Carlos Fernández Vega de La Jornada.

La lista continúa con Citigroup-Banamex (Manuel Medina Mora, Soctiabank Inverlart (Anatol von Hahn), Procter and Gamble, Kimberly Clark (que en México representa Claudio X. González Laporte), General Electric, Bacardí, McDonalds, la aseguradora holandesa ING.

Johnson and Johnson, Bic (no sabe fallar), Sara Lee (una panificadora estadunidense cuyos productos Bimbo distribuye en México), Microsoft (Bill Gates, Enciclomedia), American Express y la telefónica española Movistar, "patrocinadores" activos del Consejo de la Comunicación.

Así como FEMSA (Eugenio Garza Lagüera), Grupo Empresarial Angeles (Olegario Vázquez Raña), Mexicana de Aviación (Gastón Azcárraga), Grupo Gigante (familia Losada), Cervecería Modelo (Carlos Fernández González).

El Grupo Bimbo (Lorenzo Servitje Sendra), Comex (Marcos Achar Levy, ex patrón de Josefina Vázquez Mota, ex titular de la Sedeso y coordinadora de la campaña de Calderón, Grupo Nacional Provinicial (Alejandro Bailleres), Grupo Carso (Carlos Slim Domit), La Costeña (Vicente López Rodea), Multisistemas de Seguridad Industrial (Alejandro Desfassiaux), Cinépolis (Alejandro Ramírez), Hard Rock Café (Erich Zinser Cielsilk), Martí (Carlos Gómez Andonaegui), Clemente Jacques (Jaime López Otegui) y Grupo Alsea (Alberto Torrado).

Al igual están siendo señalados, Nestlé, Sears, Telmex, Unilever, Lala, Mabe, Kraft, Aeroméxico, Mexicana de Aviación, La Costeña, Grupo Modelo y Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, hasta hacer un total aproximado de 23 grandes firmas.

Todos ellos, se asegura que patrocinan un movimiento encabezado por Martha Fox , “A Favor de lo Mejor”, para apuntalar la elección de su partido.

Y quienes de una manera u otra participaron, ya sea financiando o produciendo propaganda que intervino en el ánimo del elector para favorecer al candidato de la presidencia de la república.

En este contexto vale la pena mencionar, que el fanatismo religioso está presente en los activistas de este sector de la derecha, que culpa a los pobres y a su líder de participar en una confrontación “social”.

Así tenemos que un grupo de juniors metidos a políticos en el partido de los empresarios, está enviando correos y repartiendo volantes para invitar a la quema en el Distrito Federal, de toda clase de artículos y literatura que ellos consideran “peligrosa” para la moral y para su clase social.

Una gran quema religiosa de condones, propaganda del Peje y cosas por el estilo.

En medio de este ambiente, se está gestando la tercera gran movilización a la ciudad de México, convocada por el líder de los pobres, Andrés Manuel López Obrador.

Respecto a esto, se confirmó que un contingente saldrá de esta ciudad el próximo 28 de los corrientes, de la explanada Baca Calderón. erendirah@diario.net

10:08 AM  

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